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El régimen de propiedad de la tierra y el agua, la comunidad de regantes y las cooperativas agrícolas diferencian la propiedad y economía de este pueblo del resto de Canarias. El tomate, introducido desde 1898, es la principal fuente de riqueza. Hoy se plantan unas 700 hectáreas de las que el 10% lo hacen con modernas técnicas, la gran novedad de los años 90, la hidroponía. Junto al monocultivo del tomate se producen papayos, cítricos, mangos, judías, plataneras, aguacates, melones...
El agua es fundamental en tierras secas como éstas. El pueblo realiza un gran esfuerzo por asegurar el regadío con la perforación de pozos y extracción masiva de aguas subterráneas, primero con aeromotores y luego con motores térmicos para acabar con la construcción de grandes embalses. Sin embargo, la economía local de los años 90 se abre con la incertidumbre que ofrecen hoy los mercados de la Comunidad Económica Europea, llevándose a cabo desde 1992 diversas movilizaciones.

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